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EL PELIGRO DE LA RABIA PDF Imprimir E-Mail

  

El aumento de la demanda de animales en estas fechas lleva a  las tiendas a acudir a criaderos del este.
 

1 Enero 10 - Esther S. Sieteiglesias

MADRID- La palabra «cachorro» sigue en las cartas de los Reyes Magos y, con el aumento de la demanda, crece el tráfico de criaturas de raza que llegan de unos criaderos «oscuros, sórdidos, insalubres y estresantes», denuncia la presidenta de Amnistía Animal en la Comunidad de Madrid, Matilde Cubillo. «La mayoría de las tiendas españolas de animales venden cachorros procedentes de Europa del este. Los compran por unos 60 euros y los venden por 600, 800 e incluso más de 1.000». «Un negocio redondo», sentencia.
Pero a Cubillo le preocupa, sobre todo, el mal estado en el que llegan, la dureza del viaje y los que fallecen en el camino. «Muchos de ellos, con apenas 20 días, tienen que superar un viaje agotador de tres días en camión, sin recibir los cuidados necesarios».
Sólo de Madrid a Bratislava hay unos 2.500 kilómetros, que los cachorros hacen hacinados en camiones. Al ser unos cien perros, a los conductores les es imposible dedicarles la atención adecuada, «ni siquiera para alimentarlos tres veces al día». Cubillo cuenta que en algunos transportes hay cachorros que llegan muertos por el hambre, la sed, la enfermedad y el miedo. Más del 70% de los que sí llegan vivos mueren cuando ya se encuentran con sus nuevas familias, previamente infectados de parvo o moquillo.
Los viajes son organizados por grandes tiendas, que luego a su vez actúan como mayoristas para abastecer a tiendas más pequeñas. «Ya es hora de que nos neguemos a sostener este negocio despreciable gestionado por gente sin escrúpulos», destaca Cubillo.
Criaderos
Hungría, Eslovaquia y República Checa, con las «Puppy Mills» más grandes de Europa, son las granjas que abastecen al mercado español. Para tener una idea de las condiciones en las que viven, una protectora francesa ha colgado un vídeo con cámara oculta en el que se ven imágenes de un criadero de Eslovaquia. «En sus países de origen hay “baterías de cría’’ en las que las perritas están encerradas pariendo camadas una tras otra. La comida se mezcla con las heces y los animales viven sometidos a una explotación sin piedad».
Hay incluso criaderos españoles que traen a sus perros de otros países y los mantienen en sus instalaciones. Unos se destinarán a la venta y otros a la cría. «Es importante que la opinión pública sepa que muchos de esos puntos de venta de cachorros son ilegales, y que en ellos los animales viven en condiciones horribles».
Además, este periódico pudo saber que es fácil cambiar la cartilla del pedigree y hasta la del veterinario, y lo que es peor: cuando algún dueño reclama por el fallecimiento o la enfermedad de su recién comprada mascota, en algunas tiendas, simplemente, la cambian por otra, como si de un objeto cualquiera se tratase. Sorprende el hecho de que frente al problema del abandono en nuestro país (180.000 animales fueron recogidos de las calles en 2008) entren 200.000 en pésimas condiciones.
 

El peligro de la rabia

Los cachorros que llegan a España tienen unos 20 días. Pese a que en su cartilla veterinaria pone que están vacunados de la rabia, si son tan pequeños la vacuna no es efectiva. «Esto resulta especialmente grave si tenemos en cuenta que en Hungría hubo varios casos de rabia en fauna silvestre en 2004», explica Cubillo, quien alerta de que «no sólo estamos hablando de bienestar animal, sino de salud pública. Un día nos llegará un cachorro con rabia y supondrá un grave peligro, ya que nadie va a informar a la familia que lo compre de su verdadera procedencia».
 

 
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