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Historia de la lencería
Breve Historia de la Lencería

 
En un comienzo y como preámbulo de la lencería sexy, la ropa interior femenina solo tenía un fin único de corregir y moldear la figura de la mujer como los corsés, luego se fueron incorporando prendas como los ligueros que su única misión era sujetar las medias, en cambio hoy en día es una prenda de fantasia sexual y erotica. Es a comienzos del siglo XX cuando se empiezan a decorar las prendas interiores haciéndolas sugestivas y atractivas, es el comienzo de la lenceria sexy. Con la llegada del cine y el comienzo de los medios audiovisuales de la época viene la gran difusión de la femenidad interior acompañada de los mitos como Marilin Monroe que ayudan a lanzar la imagen de mujer seductora y sensual ayudadas por las prendas de vestir, el raso, las transparencias y las modas de la lencería. Una de las prendas de lenceria sexy que marcó época fueron las medias con raya en la década de los cuarenta. Una mujer con medias era inevitablemente una mujer sensual que vestía ropa interior o por lo menos y a pesar de las penurias económicas, era la imagen que pretendían dar.

En los cincuenta, Francia emerge en la moda femenina creando un mercado de fama internacional y ha servido de referente hasta nuestros días, las grandes marcas de moda en lencería están afincadas en Paris y como se dice en el mercado de la costura, si una empresa no está en Paris, no existe.
Evolución histórica de la lencería

1914: Llega el primer sujetador.
1934: Se comercializa el slip masculino.
1939: Comercialización del nylon.
1939: La mujer comienza a usar pantalón.
1955: El jean causa furor en Europa
1959: Du Pont de Nemours inventa la lycra.
1965: La minifalda enseña la rodilla.
1975: Moda punk.
1980: Se crea la moda yuppy.
1985: Auge de la moda interior.
1989: Los japoneses inventan la microfibra.
1994: Aparecen las prendas vivas.
2000: Llega la ropa inteligente...

La historia de la lencería, se remonta a las antiguas civilizaciones, en las que se buscaba una manera práctica de poder tapar las zonas "pudorosas" de la mujer.


Acerca de la Antigüedad y sus diosas mitológicas

Nos cuenta Homero, gran poeta de Atenas, en una de sus obras, como Afrodita, la diosa del amor de la mitología griega, prestó su maravilloso ceñidor, que moldeaba a la perfección su femenina cintura, a Hera, esposa del gran Zeus. Con este atuendo se propuso volver a conquistar a su infiel marido y padre de todos los dioses, que no dejaba de asediar a un sinfín de jovencitas. Cuando Zeus vio a Hera lucir tan delicada prenda, cayó rendido a sus pies, ardiendo de amor y loco de deseo. Quedando para siempre atrapado por la innegable belleza de su esposa.
 Aunque las diosas, así como las mujeres de la Antigüedad en Grecia y Roma, no conocían el concepto de ropa interior que tenemos hoy en día, sabían que para hacer valer su hechizo y estar irresistibles, el tejido que cubría su piel era una potente arma de doble filo que podía hipnotizar incluso a los dioses del Olimpo. Este ceñidor del que nos habla el escritor, capaz de despertar las más ocultas pasiones, era la prenda interior femenina de la época que recibía el nombre de zóster. Era una larga banda de paño bordada, casi siempre confeccionada en lino blanco, aunque también podía teñirse, que las jóvenes solteras colocaban en su cintura. Estas prendas estaban dotadas de un gran valor simbólico y social, ya que cuando las mujeres contraían matrimonio, estas bandas eran desatadas por sus esposos como símbolo de su unión.

Por otro lado, las mujeres casadas, además del zóster, cubrían también sus senos con otra banda llamada apodesmo, muy ricamente adornada con cintas de todos los colores. Además del zóster y el apodesmo, la mujer podía cubrir su cuerpo con un peplo, nombre que recibía un gran manto rectangular de lana que se colocaba en el hombro izquierdo y se sujetaba sobre el derecho con una aguja. La pieza llegaba a los pies, se ceñía a la cintura y el muslo de la pierna derecha aparecía a la vista, ya que quedaba abierto por esta zona. Algunos eran de vivos colores y decorados con gran riqueza de adornos.

Según nos cuenta la Historia, la ropa interior de la época no sólo cubría las partes más íntimas de la mujer, sino que determinaba su estado civil y también su posición social, ya que estas prendas eran más lujosas y ricas en complementos dependiendo del poder adquisitivo de quien las llevaba. Además de la importancia que tenían estas piezas, las mujeres en la Antigüedad siempre se dedicaron de una forma muy especial al cuidado de su cuerpo. olían teñir su cabello de rubio, usar cosméticos y pastas de color, no podían soportar la presencia de vello y, si su posición se lo permitía, cubrían, sobretodo brazos y cuello, de las más exquisitas joyas.